
La ex diputada Elisa Carrió sacudió esta semana el tablero político con una serie de jugadas estratégicas que ya anticipan su regreso pleno a la arena política tras un semi retiro que apenas duró algunos meses.
A principios de la semana la fundadora de la Coalición Cívica sorprendió tanto a los oficialistas del Frente de Todos como a sus compañeros de Juntos por el Cambio cuando respaldó la designación de Daniel Refecas como nuevo procurador.
Sobre ese punto, le pidió a la oposición que salga de las “pequeñeces personales” y facilite el quórum especial que necesita el Congreso para avanzar con la nominación propuesta por el presidente Alberto Fernández.
Apenas tres días más tarde tiró otra bomba. En una entrevista aseguró que “Macri ya fue” y reveló que ahora “está enojada” con el ex presidente.
Sin embargo, allegados a Macri y otros miembros del “ala dura” -que comanda Patricia Bullrich- leyeron las críticas al ex presidente y la reunión privada en Exaltación de la Cruz como un apoyo explícito al sector dialoguista de Horacio Rodríguez Larreta.
En simultáneo, el ex presidente se apuró a poner condiciones para un acuerdo con el Gobierno nacional. Entre otras, “dar de baja el embate a la Justicia, al procurador, a la Corte y a la propiedad privada”, y “promueva la generación de empleo y de la producción, abiertos al mundo de una manera inteligente”, frente a la crisis económica que abate al país. No le habló solo al Frente de Todos sino que también apuntó contra Rodríguez Larreta y estrategia de “buen vecino” con Alberto Fernández.
Mientras las tensiones parecen recrudecer, todos dentro de Juntos por el Cambio coinciden en que el principal objetivo político es mantener la unidad. La próxima reunión de la Mesa Nacional será clave para limar asperezas y ajustar la estrategia política.
Sus declaraciones se enmarcaron en la silenciosa disputa interna por el liderazgo de Juntos por el Cambio entre los “duros” y los “moderados”. Apenas dos días después, se mostró sonriente en un cónclave que tuvo lugar en su casa de Exaltación de la Cruz junto a Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.
Los voceros del jefe de Gobierno y de la ex gobernadora bonaerense se encargaron de bajarle el tono a la reunión para que no sea interpretada como una profundización de las tensiones internas. Incluso remarcaron que el encuentro había sido programado unos diez días antes cuando todavía Carrió no se había pronunciado sobre Rafecas y Cristina Kirchner no había publicado su carta llamando a un acuerdo con todos los sectores.