
Tres adolescentes de la ciudad de Indore, en India, desarrollaron una heladera portátil capaz de mantener vacunas y otros insumos médicos a temperaturas adecuadas durante hasta 12 horas, sin necesidad de electricidad. El invento utiliza una combinación de sal y agua para generar frío y podría convertirse en una alternativa para los centros de salud de zonas alejadas.
El dispositivo fue bautizado como Thermavault y sus creadores son Dhruv Chaudhary, Mithran Ladhania y Mridul Jain, jóvenes de entre 16 y 17 años. La iniciativa surgió a partir de una preocupación que se hizo evidente durante la pandemia de Covid-19: las dificultades para conservar y transportar vacunas en comunidades rurales donde el suministro eléctrico es limitado.
El funcionamiento de Thermavault se basa en un principio químico: determinadas sales, al disolverse en agua, absorben energía del entorno y producen un descenso de la temperatura.
El sistema consiste en un recipiente aislado, con un revestimiento interior de cobre. Los insumos médicos se colocan en el compartimento interno, mientras que la solución de agua y sal se ubica entre las paredes del dispositivo.
Las pruebas realizadas demostraron que el cloruro de amonio permite mantener temperaturas de entre 2 y 6 grados Celsius, un rango adecuado para conservar numerosas vacunas. Según los ensayos realizados en un hospital de Indore, el equipo logró mantener los insumos refrigerados durante aproximadamente 10 a 12 horas.
Otra de sus características es que el material refrigerante puede reutilizarse. Para ello, se recupera la sal de la solución y se prepara nuevamente para generar frío.
Los adolescentes comenzaron investigando alrededor de 150 tipos de sales hasta identificar las sustancias que podían ofrecer mejores resultados. Con ayuda de laboratorios de los Institutos Indios de Tecnología, avanzaron con los experimentos y consiguieron desarrollar un prototipo funcional en aproximadamente tres meses.
Su trabajo obtuvo el Premio Tierra 2025 para Asia, un reconocimiento internacional destinado a jóvenes que desarrollan proyectos vinculados con problemáticas ambientales. El equipo recibió 12.500 dólares para continuar con la iniciativa.
Después del reconocimiento, los estudiantes proyectan fabricar 200 unidades y distribuirlas en 120 hospitales para continuar con las pruebas.
Además, buscan obtener la certificación de desempeño, calidad y seguridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un paso importante para que el dispositivo pueda incorporarse a programas de vacunación.
La iniciativa representa una posible alternativa para mejorar el acceso a la refrigeración de insumos médicos en comunidades rurales, donde mantener la cadena de frío sigue siendo un desafío.