
Aunque no estaba en agenda y se especulaba con que no se mostrarían juntos, Alberto Fernández y Cristina Kirchner compartieron un acto en la ex ESMA por el Día Internacional de los Derechos Humanos. El hecho sucede el mismo día en que se cumple un año de su triunfo electoral ante Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto y el día después de la carta de la Vicepresidenta con la Corte Suprema.
El jefe de Estado y la presidenta del Senado no se reúnen en privado desde hace dos meses y en ese lapso solo se vieron en el velorio de Diego Maradona que se llevó a cabo en la Casa Rosada. Si bien intercambian mensajes, las tensiones internas en el Ejecutivo se acrecentaron en el último tiempo y esto se confirmaba cuando en la agenda del mandatario para hoy no estaba previsto un acto con CFK.
De hecho, la ex presidenta se mostró hoy en la Cámara alta, en donde hay sesión, y eso fue leído como que no se iba a mostrar con Alberto Fernández. El acto en la ex ESMA era el último en la agenda presidencial: entregaron los premios Azucena Villaflor de Devicenti a la trayectoria cívica en defensa de los derechos humanos, que no fueron entregados entre 2015 y 2020, durante el gobierno de Mauricio Macri. Se trata de un galardón que fue creado por Néstor Kirchner en el 2003 y cuya primera edición se realizó en el Salón Blanco de la Casa Rosada, en el 2004.
“La última vez que estuve acá fue hace cinco años, en este mismo lugar, que se conoce como Patio de Armas, inauguramos la refacción de seis edificios de los 21 que refaccionamos en total con cooperativistas del plan Argentina Trabaja y el Ellas Hacen”, comenzó su discurso la Vicepresidenta.
Luego, CFK recordó que la primera vez que fue a la ESMA fue el 24 de marzo de 2004: “Es un lugar emblemático no solo de los argentinos y argentinas sino también de nuestro gobierno”.
Sin nombrarlo, la ex presidenta hizo referencia, con críticas, a la política que Mauricio Macri tuvo con ese lugar: “Ahora hay otros derechos humanos que también tenemos que venir a reparar y que han sido dañados. Esta parábola de una ESMA que fue casa del terror y que hoy la Unesco quiere incorporar al patrimonio de la humanidad debemos recuperarla porque ha sido abandonada y de paso volver a recuperar esa cosa muy virtuosa de los programas sociales. Tenemos que lograr, como lo hicimos hasta 2015, que aquellos que todavía no han tenido la oportunidad y la suerte de lograr un trabajo pero tienen un ingreso del Estado que de alguna manera también devuelvan a ese Estado trabajo. Es bueno para todos”.
“Si bien no era Disneylandia allá por el 2015, vivíamos mucho mejor. Teníamos la vida más organizada. Sabíamos cuánto teníamos que guardar para la casa, el transporte, el auto. Algunos la podían organizar mejor. Se podían ir de vacaciones. De eso se trata la política: no desorganizar la vida de la gente. La pandemia nos ha dado un golpe muy duro. Trabajemos todos los que tenemos responsabilidades en volver a darle certezas a los argentinos y argentinas. Y darles la seguridad que el día de mañana va a ser un poco mejor que el anterior”, completó.
Luego, quien habló fue Alberto Fernández. En sintonía con Cristina, el Presidente elogió y agradeció a las mujeres presentes que recibieron el premio y pidió “hacer justicia con quienes generaron la peor tragedia de la Argentina” en referencia a los genocidas.