
Su imagen tumbada en una camilla, ensangrentada, con la mirada perdida y en shock, agarrándose la tripa de un avanzado estado de embarazo dio la vuelta al mundo y se convirtió en la cara más terrible de la guerra en Ucrania. La mujer había sobrevivido al ataque ruso contra el hospital materno infantil de Mariupol, en el sureste de Ucrania, que se produjo el pasado miércoles, y estaba siendo trasladada de urgencia a otro centro hospitalario. Este lunes, según publica la agencia The Associated Press, se ha conocido que tanto ella como su bebé han muerto.
Pese a los esfuerzos de los servicios de emergencia que la trasladaron a otra instalación sanitaria, no se pudo hacer nada. En este segundo hospital, cerca de la línea de combate entre ucranios y rusos, un equipo de médicos, según el relato de AP, trataron de mantenerla viva. El cirujano Timur Marin le ha relatado a la agencia estadounidense que la mujer tenía la pelvis destrozada y la cadera dislocada. Fue entonces cuando realizaron una cesárea de urgencia, pero el bebé nació “sin signos de vida”. Cuando la mujer fue consciente de que iba a perder al bebé gritó: “Matadme ahora”.