
Anoche se fueron a dormir preocupados, luego de leer en las noticias que un niño se había perdido en la zona. Y esta mañana se levantaron de la misma forma. Por eso, cuando sintieron el ladrido incesante de los perros no dudaron en acercarse a ver qué pasaba.
El papá de la familia Olivera junto a un peón del campo, se subieron a una moto y anduvieron unos 500 metros cuando divisaron a un nene caminando solo por el lugar. Se acercaron, le preguntaron el nombre y confirmaron las sospechas. Era Gabriel Bastías, el menor de 7 años que estaba desaparecido y mantenía en vilo a toda la provincia.
El pequeño, que estaba con una remera mangas cortas, sólo pidió agua. Por eso le colocaron una campera, lo subieron al rodado y lo llevaron hasta la casa, donde lo asistieron.
"No hablaba mucho, se notaba que estaba muy asustado. Sí decía que tenía sed, hambre y frío. No queríamos preguntarle nada porque sabemos que no es lo mejor. Le dimos agua, yogur con cereales, una taza de te con galletas y jugo. También lo abrigamos porque estaba fresco", dijo Ana Beatriz Ahumada, la propietaria de la vivienda ubicada sobre calles San Isidro y Colón, en Caucete.
Gabriel no hablaba. Sólo interrumpía su silencio para decir que tenía hambre.
Fuente: Diario de Cuyo.