
El actual gobierno asumió en un contexto de profunda crisis económica y social. A los tres meses de iniciada su gestión, en marzo del año pasado, la pandemia lo puso en una encrucijada.
Ante la incertidumbre y la angustia, la decisión del gobierno nacional –con amplio apoyo de diversos sectores– fue inclinarse por el confinamiento estricto y prolongado. Un informe de la consultora IDESA analiza como en la misma coyuntura algunos países vecinos, como Chile y Uruguay, "administraron el encierro focalizándolo en los lugares donde la infección era más intensa".
"En el caso de Uruguay además el aislamiento fue aconsejado, pero no impuesto", reza el documento y aclara que "un año y medio después los resultados son que Argentina acumula 2.500 muertos por millón de habitantes, mientras que Chile 2.000 y Uruguay 1.800".
IDESA analiza los datos del Ministerio de Desarrollo Social de Chile y las oficinas de estadísticas de Uruguay y Argentina entre los que observa que:
Los datos muestran que "las condiciones sociales con las que Argentina entró a la pandemia eran mucho más delicadas que la de sus vecinos y que en el contexto de la crisis sanitaria se profundizaron las diferencias".
Si bien por cuestiones metodológicas las cifras no son estrictamente comparables, las diferencias en los niveles y tendencias son muy sugerentes. "Con la pandemia, la pobreza subió entre 3 y 4 puntos porcentuales en Chile y Uruguay y 6 puntos en Argentina. La Argentina no solo tuvo peores resultados en términos de muertes sino también en empobrecimiento".
Tal como analiza Idesa, la primera lección es que "fue un error tomar medidas tan estrictas sin sostén científico. El fundamentalismo sanitario no evitó muertes y produjo enormes daños económicos y sociales. Con más pragmatismo y humildad los países vecinos no evitaron picos de contagios, desbordes del sistema de salud y muertes. Pero lograron mejores resultados sanitarios y no cayeron en la extravagante paralización de la actividad productiva".
La consultora también suma como segunda lección la baja capacidad de gerenciamiento público que quitó efectividad a los esfuerzos de mitigar las consecuencias sociales del confinamiento.
Diario Pérfil