
El gobierno de Alberto Fernández busca acercar posiciones con el Brasil de Jair Bolsonaro en el marco del Mercosur y una de las vías que explora es fortalecer la sociedad militar para la construcción de un todoterreno que sea incorporado al Ejército argentino, tanto en su despliegue local como en las misiones de paz de las que participa en el extranjero. Más allá de su relevancia a nivel productivo, el proyecto significaría una reafirmación de autonomía mediante el fortalecimiento de esta alianza estratégica desde el Sur en un mundo en el que China y Estados Unidos se disputan la influencia.
En una excursión de doce horas, el ministro de Defensa de la Nación, Agustín Rossi, viajó a Sete Lagoas, en el estado brasileño de Minas Gerais, para reunirse con su par vecino, Fernando Azevedo e Silva, en lo que fue su primer viaje al exterior. El embajador Daniel Scioli también se sumó a la cita en el aeropuerto del sur de Brasil, desde donde la comitiva se trasladó hacia la fábrica local de Iveco, donde se produce el todoterreno de nombre "Guaraní".
Se trata de un blindado de tracción 6x6 que la planta privada fabrica para el Ejército de Brasil y que el Ministerio de Defensa argentino quiere incorporar para los militares locales. Hoy, tanto el motor como el chasis de este todoterreno se producen en la planta que Iveco tiene en Córdoba mientras que otros componentes, como el acero o los sistemas de comunicaciones provienen de Alemania e Israel, respectivamente. Rossi propuso asociarse para que la Argentina incremente su participación en la producción del vehículo con otras piezas que puedan fabricarse en los talleres de Argentina.
La idea fue bien recibida por el Ministerio de Defensa de Brasil. Ahora resta continuar las conversaciones con Iveco para definir qué componentes está en condiciones de producir a nivel nacional. El Gobierno, por su parte, se muestra entusiasmado. No solo porque podría significar fuentes de trabajo en el marco de la revitalización de la producción militar que la gestión Rossi se planteó como objetivo sino porque implica también una alianza estratégica con Brasil que abre la puerta a otras iniciativas. A la par, constituye un mensaje de autonomía periférica en línea con la política exterior que la administración de Alberto Fernández pregona.
Desde hace tiempo, el Ejército argentino estudia la incorporación de un todoterreno blindado de estas características para su parque ya que las unidades en uso son escasas. Acorde al proyecto que presentó la institución, se necesitan unas 279 unidades de diversas funcionalidades, desde 6x6 de artillería y comunicaciones a los que se usan como puentes y ambulancias. Había ya, en estudio, otras dos posibilidades: el Stryker estadounidense y el Norinco chino. Ninguna de esas opciones fue descartada pero, de avanzar la sociedad con Brasil, constituiría también, a su modo, un paso más en pos de una integración productiva en proyectos estratégicos con el primer socio comercial del país. El Iveco Guaraní fue un proyecto que inició con la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, en 2007, y que recién cobró forma en 2010. Desde entonces, la planta en Mina Gerais ya puso en actividad unas 450 unidades que el Ejército de Brasil utiliza para su despliegue en las fronteras y con las fuerzas de paz en el Líbano. Brasil tiene en estudio el desarrollo de un sistema de comunicaciones propio que reemplace el componente israelí, lo que podría abrir las puertas a otros proyectos conjuntos. De momento, tanto el Ejército como el Estado Mayor Conjunto argentino avalan las gestiones de Defensa.
Fuente: Perfil.com