
“La república de papel”, como se le ha llamado históricamente al diario La Prensa de Nicaragua, se ha quedado sin papel. La noche del jueves la gigantesca rotativa Goss Urbanite ya no se encendió como siempre, y este viernes el diario impreso no salió más a las calles.
Igual suerte corrió el diario Hoy, de corte popular y de la misma empresa. Eran los dos últimos impresos que circulaban en el país. De esta forma, Nicaragua se convirtió, por ahora, en el único país del mundo sin un periódico impreso.
“Una vez más, la dictadura Ortega Murillo nos ha retenido el papel. Mientras no liberen nuestros insumos no podremos circular en nuestra versión impresa, pero no nos callaran”, denunció el diario en su última portada de papel. En la misma edición, el periódico explica que la Dirección General de Aduanas (DGA) mantiene retenido sin explicación alguna el papel y resto de insumos que necesita para su elaboración.
No es esta la primera vez que el régimen de Daniel Ortega intenta un estrangulamiento de esta forma. Entre 2018 y 2019 este mismo diario sufrió un bloqueo de 500 días de todos sus insumos. Cerca de 100 toneladas de papel y tinta que empezaron a descomponerse por el paso del tiempo en bodega. La rotativa se detuvo, el periódico se fue enflaqueciendo a ojos vista hasta llegar a un cuadernillo suelto, y muchos periodistas, obreros y voceadores perdieron sus empleos.
El seis de febrero de 2020, gracias a una gestión del nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag con la vicepresidente Rosario Murillo, el papel fue liberado y La Prensa volvió con sus ediciones regulares a la calle. “La Prensa va a llegar a los 100 años”, sentenció en ese entonces el recientemente fallecido director del diario, Jaime Chamorro Cardenal.
La Prensa es el más antiguo diario de Nicaragua. El pasado 2 de marzo cumplió 95 años y carga una tradición de enfrentamiento con las dictaduras que han gobernado Nicaragua, que le ha llevado a sufrir censuras, cierres manu militari, cárcel de sus directivos y periodistas, el asesinato de su director, bombardeo de sus edificios, asedio policial y de turbas de fanáticos y, últimamente, bloqueo de sus materias primas con el propósito de estrangularla.
Tan importante ha sido en la historia de Nicaragua, que el poeta Pablo Antonio Cuadra la bautizó como “La República de Papel” porque, según su criterio, en un país donde los poderes formales del Estado no funcionan, La Prensa era poder legislativo pues el pueblo tenía su curul, su voz, ahí, y era poder judicial al hacer justicia recogiendo las denuncias de los abusados. “Aun censurada, La Prensa es la que expresa en la conciencia del país, como una bandera a media asta, lo que Nicaragua ha perdido y tiene que recuperar”, dijo Cuadra cuando el diario cumplió 50 años.
Fuente: Infobae