
La variante Delta de COVID-19, una de las variantes de preocupación según la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su alta contagiosidad y no por su letalidad, presente hoy en 124 países, es hoy uno de los ítems de esta pandemia por el virus SARS-COV-2 que más preocupa a la comunidad científica porque para impedir su transmisión se necesitan sociedades completamente vacunadas con el portfolio de inmunizaciones vigentes contra el COVID-19.
Es central que los Estados y sus respectivas autoridades sanitarias comprendan que la única herramienta eficaz contra las nuevas variantes como la Delta son los esquemas de vacunación completos.
La cepa ya es dominante en Europa y ahora existe la posibilidad real de expandirse en la región de Sudamérica. Brasil confirmó la semana pasada que la variante ya es de circulación comunitaria, y en Paraguay, hay indicios de que también lo sea. Esto pone en alerta a la Argentina, no solo por tratarse de una región fronteriza con éstos países, sino también porque ya se han registrado casos de COVID-19 con variante Delta, y se estudian los nexos epidemiológicos en provincias con casos como Córdoba, Salta y también la Ciudad de Buenos Aires.
La extensión en el tiempo de la pandemia, la escasez en la producción de las vacunas y la falta de acceso son algunas de las razones que conforman un escenario árido para que las sociedades estén protegidas contra las nuevas variantes. El caso argentino presenta una brecha muy grande aún entre vacunados contra el COVID-19 con una dosis: 24.919.053 personas (54.40%), y los vacunados con dos dosis: 6.865.086 personas (14,99%).
Se acumulan vacunas sin aplicar, en los brazos de la gente; y sin distribuir, y no se logra establecer una velocidad diaria de inoculados, que debiera superar los 500.000 vacunados por día. Así la contagiosidad, ante las nuevas cepas se dispara y crece a la amenaza sobre un eventual colapso del sistema de salud.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos en un informe conocido hoy fueron contundentes al establecer una comparación entre la variante Delta del coronavirus por su alta contagiosidad con la varicela. Y que si bien podrían causar enfermedad grave, los vacunados no corren riesgo de muerte. Y además sirvió como una fuerte apelación a los antivacunas y a todo aquellos que pongan en tela de juicio la trascendencia en este momento pandémico de apostar por la vacunación contra el COVID-19.
Fuente: infobae