
Con todos los beneficios que trae consigo, WhatsApp también se puede convertir en un arma de doble filo. En los últimos años, logró ser escenario de una serie de estafas virtuales, las cuales tienen ciertas características en común que las pueden hacer identificables y, de esta forma, evitables. Además del famoso "cuento del tío", pueden incluso llegar a través de propuestas laborales falsas.
Estas ofertas de trabajo "truchas" se utilizan para obtener dinero, información personal o financiera y, en el peor de los casos, para captar a la víctima en una red de explotación laboral o sexual. Los delincuentes suelen enfocarse en personas que provienen de zonas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Pueden ser aquellas que presentan graves dificultades en el acceso a derechos económicos, sociales y culturales; experimentan situaciones de desigualdades de género; vivencian situaciones de xenofobia, racismo o discriminación hacia la diversidad sexual; sufren discriminación por su condición de migrante; habitan zonas cuyo contexto económico es de alta fragilidad y precariedad.
Tomando provecho del anonimato y el gran alcance que ofrece la aplicación de mensajería, los delincuentes se hacen pasar por reclutadores de empresas reconocidas y seguras. Le envían mensajes a usuarios de diferentes países, prometiendo puestos que cuentan con condiciones atractivas:
A veces se le pide al usuario que deposite un monto para iniciar con el "período de prueba". Otra veces pide datos bancarios o personales para suplantar su identidad y explotarlo financieramente, abriendo cuentas a su nombre y utilizando su plata.